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Conociendo a tu cliente para llegar a un buen diseño

La belleza o apreciación de un diseño puede llegar a ser muy subjetiva y depende mucho de quién la vea. Con el tiempo en Baum nos hemos ido inclinando hacia una línea de diseño, un sello, algo que creemos pueda identificar nuestro trabajo. Sin embargo, siempre llega el momento en que la persona que te contrata tiene un gusto muy marcado.


En ocasiones nos han preguntado si quisiéramos trabajar un proyecto, pero con un estilo bastante específico. ¡Nuestra respuesta siempre es que sí! Todo proyecto es un reto y un desafío, eso nos ayuda a salir de nuestra zona de confort.


Muchos de los clientes que llegan al estudio son personas que nos buscan porque conocen nuestro trabajo, nuestra imagen o les gusta lo que hemos desarrollado en los años de carrera. La experiencia viene cargada de mucha inspiración y aprendizaje. Como en cualquier rubro, cada uno va creando un estilo propio y haciendo ciertas elecciones que lo diferencian de los otros. Sin embargo, puede que a alguien le encante tu trabajo, pero quiera llevarlo hacia un lado más elegante, simple, moderno, rústico o alguna de todas las otras posibilidades que existen. Es ahí donde está la capacidad y el arte de poder hacer un diseño en donde el resultado haga feliz a tu cliente y te haga feliz a ti como diseñador.

Cuando tomas un proyecto en el cual la persona te está solicitando algo diferente o algo con lo cual nunca has trabajado, es cuando más vas a aprender. Estos son los proyectos que te ayudan a crecer como diseñador, explorar terrenos que nunca has tocado y donde vas a poder encontrar la fórmula perfecta entre lo que te llena a ti y lo que llena a esa persona que te está contratando. Para nosotros como arquitectos y diseñadores la gama de posibilidades es amplia, nuestros gustos no son limitados y mientras más experiencia tenemos, también reunimos más conocimiento en cuanto a acabados, materiales, estilos, posibilidades, soluciones y todo lo que involucre la creación y la ejecución de un diseño.

A nosotros como profesionales se nos contrata para que el cliente pueda tener el espacio que soñó. Lograr una propuesta que lo haga sentir cómodo, motivado y feliz. Para lograr esto, en el estudio tenemos una etapa básica e importantísima como parte del proceso de diseño que se basa en conocer a nuestro cliente. Ya les hemos contado un poco en un post anterior “Nuestro proceso de diseño interior”.


Esta etapa consta de dos partes:

1. Comenzamos con una primera reunión con el cliente en donde conversamos sobre qué es lo que se busca para el proyecto. En esta reunión tratamos idealmente de que estén todas las personas que van a influenciar sobre el diseño, por ejemplo, si es una tienda u oficina que estén los socios o si es un departamento para una pareja que estén ambos. Conocemos mediante varias preguntas las funciones que se van a querer desarrollar en el espacio y muchas otras cosas como gustos o preferencias. En esta primera reunión el cliente usualmente también nos hace distintas preguntas, lo cual en muchas ocasiones nos lleva a nosotros a descubrir algo sobre él.


Apuntes a mano de reunión con cliente

2. Luego de la primera reunión, le pedimos al cliente que nos comparta imágenes que tenga, pueden ser referencias y en algunos casos incluso nos comparten sus tableros de Pinterest a la cuenta del estudio. Hoy en día la tecnología y la información está a la mano, la mayoría de los clientes guardan imágenes o hacen un tablero de lo que les gusta para su proyecto.


Tablero en Pinterest de un cliente para su Sala – Predomina un estilo clásico y elegante. Proy. Arias Schereiber

En base a esas dos cosas nosotros tenemos toda la información necesaria para poder moldear, definir y llegar a una primera propuesta bastante acertada para nuestro cliente, con soluciones únicas y propuestas de parte del estudio.

El escenario de arriba es el ideal, pero también existe el cliente que no tiene ni idea de lo que está buscando. Puede que sea porque no tiene mucho conocimiento del tema o porque prefiere aceptar propuestas y soluciones basadas 100% en los gustos e inclinaciones del estudio. ¡Como diseñador este es el escenario soñado! La propuesta se basa en tu inspiración, intuición y conocimientos; sin embargo, no quiere decir que no van a haber obstáculos en el proceso. Probablemente luego de la primera propuesta el cliente solicite cambios y empiece a tomar opiniones sobre cosas que al inicio no conocía.


Ambos casos son únicos a su manera, pero en cualquiera de los dos es importante preguntar. En la primera reunión tenemos que indagar lo más que se pueda para poder hacer un trabajo totalmente efectivo, puntual y que nos pueda dar el tiempo o inspiración para llegar a otro tipo de detalles y darle ese valor agregado que hace del proyecto una propuesta única.

Les damos algunas preguntas que pueden hacerle a sus clientes al inicio del diseño:


- ¿Tienes algún estilo o algún look en particular que te guste?

- ¿Qué tipo de materiales te gustan? ¿Alguna preferencia por lo natural?

- ¿Qué quieres sentir en el espacio, te gustaría que te transmita algo en especial?

- ¿Qué funciones vas a desarrollar diariamente en el espacio?

- ¿Tienes muebles u objetos que quisieras reutilizar?

- ¿Qué equipos tecnológicos quieres colocar o quieres implementar en un futuro en el espacio? (Tamaños de TV, Aire acondicionado, cava, etc.)

- ¿Qué tipo de arte te gusta? ¿Cuentas con algo con que quisieras que consideremos en el diseño?

- ¿Te gustaría que tu espacio tenga muchas plantas?

- ¿Te gustaría que alguno o todos los muebles que diseñemos sean movibles o reutilizables para una mudanza o flexibilidad en el espacio?

- ¿Tienes algún presupuesto en mente para la ejecución de este proyecto el cual podamos tomar en cuenta a la hora de diseñar?


Carpeta en Drive de muebles u objetos que tiene el cliente que se pueden reutilizar para el diseño. Proy. Arias Schereiber

Estas preguntas son clave, son solo algunas ideas, pero muchas van saliendo y fluyendo al momento de la reunión. Te recomendamos apuntar todo a mano para que puedas seguirle el ritmo al cliente. Apenas se vaya y mientras la reunión siga fresca en tu mente, documéntalo en la carpeta del proyecto que tienes en la computadora (nosotros usamos Drive), así la persona que lo desarrolla lo puede tener a la mano al igual que todas las fotos referenciales que te mande el cliente.




Resultado Diseño Sala Principal. Proy. Arias Schereiber

Esperemos que este post los ayude en el proceso de diseñar. La idea es que no se limiten a las preguntas que les damos, sino que creen las suyas. ¿Qué les gustaría saber de un cliente antes de comenzar un proyecto? Tengamos siempre una mente abierta y curiosa de la mano de mucha creatividad, esta es la receta para llegar a la mejor propuesta. No se olviden de comentar abajo y contarnos qué más quieren saber. Nos encanta compartir nuestros procesos e ideas con ustedes 😊

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